Diego Bernardini, médico de familia especialista en envejecimiento, nos anima a repensar y habilitar la sexualidad en edades avanzadas. Un placer posible, que hace bien y alumbra cambios que llegaron para quedarse.
Los profesionales de la salud, por si fuera poco, desde hace unas décadas estamos en “alerta” por lo que ha significado la epidemia del HIV/SIDA, en el sentido de que, a la fuerza, trajo a nuestros consultorios diálogo y discusión sobre sexualidad y sus diferentes prácticas.
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Hoy, hablar de sexo en nuestras consultas es rutinario, aunque muchas veces no estemos o no nos pensemos preparados para abordar ese tema. Nunca ha existido tanto interés en por este asunto. Mucho tuvo que ver con la aparición del Viagra y de otras ayudas que mejoran o provocan mayor deseo y, por qué no, facilitan erecciones fulminantes y lubricaciones generosas, ayudando a reducir el disconfort que para muchas personas implica el acto sexual.
La sexualidad va cambiando a medida que pasan los años como cambia nuestro organismo, pero eso no significa que desparezca el deseo ni el placer
Hay dos puntos que si son importantes considerar cuando se habla de sexo y personas mayores:
- La actividad sexual es muy importante en la vida de muchas personas mayores.
- Existe una tendencia al declinar de la actividad sexual con la edad.
Tener en cuenta estos dos puntos debe hacernos, cuanto menos, no menospreciar la importancia del tema sexial y, mucho menos, evitar tocar este tema en la consulta médica.
Aspectos como la naturaleza de las relaciones sexuales actuales, el pasado y el presente desde el punto de vista comparativo, la frecuencia y el tipo de encuentro, así como los cambios que el devenir del tiempo ha provocado en nosotros mismos, deben ser considerados y analizados al hablar de sexualidad en tiempos de nueva longevidad.
Estos aspectos pertenecen a la esfera de la intimidad y muchas veces observamos cómo algunos mitos y prejuicios intentan convencernos de que las personas mayores viven un declinar de posibilidades sin opción.
La actividad sexual cambia como cambia la vida y como cambiamos nosotros, ya lo dijimos. Se adquieren nuevas modalidades, se abandonan otras y cambian las frecuencias. Pero no termina
Todo ello hoy está modulado por la nueva intensidad que impone esta forma diferente de vivir los años, años de una nueva longevidad. Parte de este cambio parecería ser más en lo cuantitativo que lo cualitativo. Quizá por eso suene más relajado escuchar el famoso comentario “más vale calidad que cantidad”, algo que, por lo visto, Armando tiene muy claro.
Son tiempos de cambiar miradas y prejuicios, son tiempos de nueva longevidad y, muchas veces, el cuerpo (y alma) lo saben.
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Diego Bernardini es médico, especialista en adultos mayores y envejecimiento. Es autor del espacio «Nueva Longevidad en Buena Vibra», y autor del libro “De Vuelta”.





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