Mientras otras potencias espaciales ya han logrado posar sondas en Marte, Japón aún no ha alcanzado este hito. Sin embargo, eso podría cambiar en los próximos años. La agencia espacial japonesa (JAXA) prepara una nueva generación de sondas con un enfoque innovador y mucho más ligero. Su secreto: una tecnología inflable que puede redefinir cómo se aterriza en Marte.
Una ambición interplanetaria discreta, pero firme

En 2026, Japón lanzará la misión MMX con el ambicioso objetivo de traer muestras de Fobos, la mayor luna de Marte, de vuelta a la Tierra para 2031. Sin embargo, esta operación subraya una ausencia: Japón nunca ha intentado aterrizar en Marte, a pesar de varios proyectos anteriores que jamás despegaron.
No obstante, JAXA mantiene viva la intención de llegar a la superficie marciana. Lo quiere hacer sin depender de tecnologías extranjeras, lo cual limita su margen de acción, pero impulsa soluciones creativas. Entre ellas destaca una idea peculiar: sustituir los complejos paracaídas supersónicos por escudos térmicos inflables.