
La Costa Atlántica argentina levantará temperatura durante este verano y no solo por los turistas que se acercarán hacia los principales balnearios para pasar sus vacaciones, sino por los resultados que publicó el Servicio Meteorológico Nacional según las estimaciones térmicas de los próximos tres meses.
La probabilidad de que las temperaturas en la zona costera de la provincia de Buenos Aires se ubiquen por encima de lo normal oscila entre el 40 y el 45 %, reveló el reciente Pronóstico Climático Trimestral, que abarca desde diciembre de 2025 hasta finales de febrero de 2026.

En cuanto a las precipitaciones, el pronóstico indica que la Costa Atlántica permanecerá en un escenario de normalidad, con una cantidad de días de lluvia prevista para enero y febrero que coincide con el promedio histórico, el cual supera ligeramente los 100 milímetros mensuales.

Temperaturas y lluvias en el resto del país
En el centro y este de la provincia de Buenos Aires, así como en Córdoba, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut y el norte de Santa Cruz, la probabilidad de que las temperaturas superen los valores normales asciende hasta el 50 %.
El informe anticipa que la mayor probabilidad corresponde a valores normales o superiores a lo normal en gran parte de Cuyo, este de Salta, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, sur del Litoral, este de Buenos Aires y sur de Patagonia. También en el centro y norte de la Patagonia, La Pampa, oeste de Buenos Aires, Córdoba, este de San Luis y oeste de Santa Fe podrían experimentar temperaturas superiores a lo normal.

En contraste, para el noroeste argentino y parte de la Mesopotamia -específicamente en Corrientes y Misiones-, se prevé que los valores térmicos permanezcan dentro de los parámetros habituales. Una situación similar se proyecta para Cuyo, Santiago del Estero, parte de Chaco, Formosa y el este de Salta, donde las condiciones climáticas tenderían a replicar el comportamiento del centro y este bonaerense.
Respecto a las lluvias fuera de la provincia de Buenos Aires, el mapa elaborado por el SMN identifica una franja con precipitaciones por debajo de lo normal, con una probabilidad del 45 % en Córdoba, el este de La Pampa, Río Negro, Chubut y el noreste de Santa Cruz.

En la Mesopotamia, la posibilidad de que los meses sean más secos alcanza el 50 %. Por el contrario, el noroeste del país no solo mantendría temperaturas normales, sino que también presenta hasta un 50 % de probabilidad de registrar precipitaciones superiores a las habituales.
Para el este de Salta, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, la región de Cuyo, este de Buenos Aires, oeste y sur de Patagonia, se espera un trimestre con precipitaciones dentro del rango normal. Por su parte, en la región del Noroeste Argentino (NOA), la tendencia apunta a lluvias superiores a lo normal, mientras que en el Litoral se prevén valores inferiores al promedio.
Cómo se definen e interpretan las categorías del informe
El estudio parte de un contexto de condiciones neutras del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), lo que significa que no se espera la influencia de este evento climático en el trimestre analizado. La probabilidad de clasificación para cada categoría (superior, normal o inferior a lo normal) se distribuye en partes iguales, es decir, un 33,3% para cada una.
Por encima de este nivel, el organismo establece tres categorías adicionales, cada una con un incremento de cinco puntos porcentuales, hasta alcanzar un máximo probabilístico superior al 55% para condiciones significativamente fuera de lo habitual.
Para la temperatura, el rango normal implica valores de aproximadamente medio grado por debajo o por encima del promedio. Valores fuera de ese rango se consideran superiores o inferiores a lo normal.

El SMN aclara que estos pronósticos se refieren a condiciones promedio durante el trimestre y no contemplan eventos de corta duración, como olas de calor, frentes fríos o lluvias intensas localizadas. Por este motivo, recomienda consultar los pronósticos diarios y semanales, como así también el sistema de alerta temprana, para obtener información sobre eventos meteorológicos de alto impacto que no pueden preverse en la escala estacional.
La metodología utilizada combina modelos numéricos globales, modelos estadísticos nacionales y el seguimiento de la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas. El pronóstico se construye a partir de un consenso entre estas fuentes, aunque el propio informe reconoce que no puede anticipar singularidades de eventos subestacionales como la intensidad de sistemas frontales o bloqueos atmosféricos.








