La primera ministra danesa visita Groenlandia y reivindica la soberanía de la isla

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La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, aseguró este miércoles que Estados Unidos no va a tomar el control de Groenlandia, en su primera visita a este territorio autónomo de Dinamarca desde que el presidente estadounidense, Donald Trump, mostrara su interés por la isla ártica. La visita de Frederiksen se produce días después de que el vicepresidente estadounidense, JD Vance, asegurara desde la base aérea de Pituffik que Estados Unidos negociará la adhesión del territorio una vez que se independice de Dinamarca a través de un referéndum de autodeterminación.

“Groenlandia es de los groenlandeses”

Estados Unidos no va a hacerse con Groenlandia. Groenlandia es de los groenlandeses. Y ese será el mensaje que enviaremos juntos los próximos dos días”, dijo Frederiksen, quien resaltó que el objetivo principal de su visita, que durará hasta el viernes, es mostrar “unión” frente a la “presión” de Estados Unidos “con respecto a la soberanía, fronteras y futuro”.

“Necesitamos estar juntos en estos momentos difíciles en los que se encuentra Groenlandia. Y cuando Groenlandia está en una situación difícil, también lo están el Reino de Dinamarca y Europa”, expresó Frederiksen antes de reunirse con el presidente groenlandés en funciones, Múte B. Egede, y el entrante, Jens-Frederik Nielsen.

El partido de Nielsen, el liberal Demokraatit, ganó las elecciones del pasado 11 de marzo y presentó el viernes un Ejecutivo de coalición que agrupa a todo el independentismo moderado y a cuatro de las cinco fuerzas parlamentarias, aunque el gobierno no será elegido formalmente por el Parlamento hasta el 7 de abril.

La visita de Frederiksen viene precedida por la polémica, debido a las críticas de los líderes de dos de los partidos de la coalición de gobierno, que creen que no debía haberse producido hasta que éste se haya constituido formalmente. Nielsen, en cambio, veía “normal” que la reunión se produjera lo más rápido posible y espera un “dialogo constructivo sobre nuestra cooperación futura”, según dijo hace dos días.

“He visto la discusión. Y quiero decirle a todos en Groenlandia que sólo tengo un deseo y es hacer todo lo que puedo para cuidar de este maravilloso país. Y apoyar a Groenlandia en una situación muy difícil”, afirmó la primera ministra danesa, que tiene previsto dar el jueves una conferencia de prensa, según el diario digital groenlandés Sermitsiaq.

Frederiksen llega a Groenlandia casi una semana después del controvertido viaje a la isla del vicepresidente de EE.UU., JD Vance, quien visitó la base estadounidense de Pituffik con su esposa. El plan inicial era que Usha Vance viajara a Nuuk y a Sisimiut, para asistir a una popular carrera de trineos tirados por perros, pero las protestas de los gobiernos groenlandés y danés por venir en medio de las negociaciones para formar un nuevo Ejecutivo provocaron un cambio de programa.

Durante su visita, Vance aseguró que la isla estaría “más segura bajo el paraguas de seguridad de Estados Unidos que de Dinamarca” y se mostró partidario de que los groenlandeses ejerzan su derecho a la autodeterminación para establecer luego una alianza entre Washington y Nuuk. El sábado miles de personas se manifestaron en Dinamarca contra las presiones de Trump para hacerse con el territorio de Groenlandia.

La Casa Blanca evalúa costos

La Casa Blanca está compilando estimaciones de cuánto le costaría adquirir y administrar Groenlandia, según el diario The Washington Post, en lo que supondría otra clara demostración del afán imperialista de Donald Trump. Según el diario, la oficina presidencial está estudiando la oferta económica que se podría plantear a los groenlandeses para que acepten ser parte de EE.UU., el costo que supondría prestar servicios federales en el territorio, e incluso estimar los ingresos que implicaría la explotación de sus recursos naturales, principalmente los minerales.

“El presidente cree que Groenlandia es un lugar estratégicamente importante y confía en que los groenlandeses estarían mejor atendidos si Estados Unidos los protegiera de las amenazas modernas en la región del Ártico“, se limitó a responder una vocera de la Casa Blanca al ser consultada sobre las supuestas estimaciones. Aunque viene de hace tiempo, la obsesión de Trump con Groenlandia cobró más peso tras su retorno a la Casa Blanca, desde donde dijo que la isla es clave para la seguridad nacional.

Una fuente citada por The Washington Post, cercana a Trump, asegura que, de los territorios sobre los que el presidente ha manifestado deseos de absorber, como Canadá o el Canal de Panamá, Groenlandia es el que considera “más fácil” de anexionar. Lo dicho por Trump o por el vicepresidente Vance, apunta en todo caso a que la prioridad en Washington es por el momento realizar una copiosa oferta económica que el gobierno autónomo en Nuuk, al igual que en Copenhague no puedan rechazar.

En ese sentido, el artículo de The Washington Post afirma que el gobierno de Trump estudia presentar una propuesta para financiar el territorio, de 58 mil habitantes, con partidas superiores a los 600 millones de dólares que Dinamarca destina al año a Groenlandia. A fines de enero, una encuesta indicó que el 85 por ciento de los groenlandeses no quiere abandonar la unión con Dinamarca para formar parte de EE.UU..