La apuesta de Gran Bretaña: la explotación offshore La economía de las islas Malvinas

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Sostenida principalmente en la pesca, que abarca entre el 60 y 70 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI), y en menor medida en el turismo, la agricultura y la ganadería ovina, el gobierno de la gestión colonial en las islas Malvinas promueve el crecimiento de la económica local con la explotación offshore de los hidrocarburos que, como todo el territorio insular, pertenecen a la República Argentina.

La usurpación de Gran Bretaña en suelo argentino data de 1833 y se mantiene por el interés de la potencia extranjera en ocupar una posición estratégica para la geopolítica mundial: las islas están muy cerca del continente americano y de la Antártida, unen los océanos Atlántico con el Pacífico y se comunican con el Índico, y permiten el control del tráfico marítimo desde el sur de África y sur de América del Sur hacia el Atlántico Norte. Sin embargo, se encuentran a 13.312,74 kilómetros en línea recta de Londres, capital del país británico.

A medida que pasan los años, mientras continúa con una postura innegociable respecto de Argentina, Gran Bretaña depreda los recursos naturales de la zona que son utilizados más para la exportación que para el consumo interno de los 3.662 habitantes implantados, según datos censales del año 2021.

De acuerdo a un informe privado elaborado en base a diferentes estudios, reportes de la AOI, informes disponibles on line de la CIA y datos de comercio exterior de Comtrade -sobre comercio espejo reportados por los socios comerciales de la administración-, el PIB de las islas en 2023 fue de 365 millones de dólares y de casi 105 mil dólares per cápita.

No obstante, el documento producido por la consultora Audemus, aclara que el dato del PIB per cápita es engañoso por tres motivos:

1) Malvinas opera bajo una administración colonial de Gran Bretaña, la cual subsidia el 100% de la base militar y el sistema de defensa, que representa al menos un 25 por ciento del PIB de las islas;

2) el dato poblacional que informa la Administración de Ocupación Ilegal de Malvinas (AOI) corresponde a la población civil (unas 3.200 personas) excluyendo 400 civiles que operan en la base militar y cerca de 1.500 militares británicos apostados en las Islas, con lo cual el dato real queda distorsionado;

3) el PIB malvinense depende de los permisos pesqueros cuyos recursos, en gran medida, no se vinculan con la economía isleña, de modo que el Producto Nacional Bruto resulta al menos 30 por ciento inferior al PIB.

Pesca

Sobre este punto, el análisis indica que la cantidad de habitantes atravesó por distintos vaivenes a raíz de los problemas económicos hasta la instauración en 1987 de la Zona Económica Exclusiva de 200 millas alrededor del archipiélago y la venta de licencias de pesca a flotas extranjeras. “Los ingresos por licencias pesqueras —más de 40 dólares millones anuales a fines de los ’80 e inicios de los ’90— modificaron las finanzas públicas de las Malvinas. Como resultado, hacia 2002 la economía malvinense estaba en pleno auge, con abundantes ingresos provenientes de la pesca (especialmente calamar) y un incipiente sector turístico, además de empresas pesqueras mixtas con barcos registrados localmente”, explica la consultora.

La medida tuvo un impacto transformador: las licencias a compañías pesqueras de España, Corea, Taiwán, Japón y otros países generan más de 40 millones de dólares por año para las arcas públicas. “Se ha desarrollado un clúster de servicios en torno a la industria: empresas locales y mixtas abastecen a los buques (víveres, combustible), proveen mantenimiento y reparaciones en el puerto de Puerto Argentino, procesan parte de la pesca (congelado de calamar y fileteado de merluza) y manejan la logística de exportación”, denuncia el reporte.

En la última década, con el auge pesquero, las exportaciones promediaron los 300 millones de dólares anualesEl principal socio comercial de AOI es España: absorbió el 83 por ciento de las compras desde las islas. “Esto se debe a que empresas españolas son protagonistas en la pesca del calamar y a que Galicia (España) es un hub europeo de procesamiento de cefalópodos; gran parte del calamar malvinense llega a puertos españoles para ser procesado o re-exportado”, advierte el reporte.

Offshore

Se trata de la apuesta más importante de Gran Bretaña y la AOI. En 1993, el Servicio Geológico Británico anunció la delimitación de una zona de exploración petrolera de 200 millas alrededor del archipiélago, tras estudios sísmicos sobre reservorios bajo el lecho marino de hasta 60.000 millones de barriles.

Sea Lion (León Marino), en la Cuenca del Norte a unos 200 kilómetros de las islas, contiene alrededor de 300 millones de barriles recuperables de petróleo en su Fase 1, con posibles expansiones. “La empresa operadora actual es Navitas Petroleum (de Israel), asociada con Rockhopper. En 2023-2024, Navitas reformuló el plan de desarrollo para reducir costos y buscar un socio, identificando buques FPSO disponibles y optimizando el esquema de pozos. La compañía apuntaba a tomar la decisión de inversión en 2024 y, de concretarse el financiamiento, lograr la primera extracción de petróleo hacia fines de 2026. El proyecto requeriría una inversión inicial del orden de 1.200 millones de dólares”, según la publicación.

Existen otros prospectos explorados en la zona norte (Casper, Zebedee, etc.) y en la Cuenca del Sur, donde operó Desire Petroleum y Falkland Oil & Gas pero sin avances.

La colonia

En 1997, la CIA reportaba “0 dólares” de ayuda económica externa para Malvinas. De esta manera se intentaba instalar que la economía inusual era autosuficiente. Sin embargo, Gran Bretaña no dejó de destinar financiamiento, centralmente en áreas muy costosas como la defensa y seguridad, con presencia militar permanente. “El costo asumido por Gran Bretaña es casi equivalente a los ingresos fiscales percibidos por la AOI, de modo que calculando correctamente los gastos es evidente que no existe el autosostenimiento del que se suele hablar”, analiza el informe.

En foros internacionales, el Estado argentino denuncia históricamente la presencia de tropas y material bélico en las islas como desproporcionada para la población civil y contraria a los llamados de la ONU al diálogo de las partes para lograr soluciones pacíficas. La ocupación inglesa de Malvinas y el saqueo de los recursos que corresponden al pueblo argentino solo se sostienen en las políticas belicistas de la potencia extranjera.