lunes, marzo 31, 2025
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Donald Trump busca imponer aranceles a los chips: las claves y el impacto en la tecnología

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, viene reafirmado su intención de imponer aranceles a los semiconductores fabricados fuera del país, a pesar de las millonarias inversiones que empresas como TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company) han destinado a la producción local.

Sin embargo, la medida enfrenta diversos desafíos y podría tener consecuencias impredecibles en el sector tecnológico global.

Aranceles a los chips: el plan de Trump

Durante una reciente conferencia de prensa, Trump declaró que los aranceles se aplicarán “en el futuro”, sin especificar fechas concretas. En el pasado, propuso un gravamen del 25% sobre los procesadores, aunque sin detalles claros sobre su implementación.

Estados Unidos importa relativamente pocos chips individuales, pero recibe grandes cantidades de productos que los contienen, como teléfonos inteligentes, computadoras, automóviles y electrodomésticos. Esto genera interrogantes sobre si los aranceles afectarán solo a los chips o también a los productos terminados.

La fabricación de chips: una cadena de suministro global

Los semiconductores son el resultado de un proceso de producción complejo que involucra múltiples países. Las obleas de silicio pueden originarse en Japón, Taiwán o Alemania, ser procesadas en otro país y luego ensambladas en un tercero. En el caso de Intel, por ejemplo, un chip fabricado en Arizona puede ser enviado a Vietnam o Malasia para su empaquetado antes de incorporarse a una computadora ensamblada en China.

Impacto en la industria y en los consumidores

Las empresas tecnológicas ya sienten el impacto de la incertidumbre sobre los aranceles. En lo que va del año, las acciones de TSMC han caído un 15%, Nvidia un 16%, AMD un 11% y Broadcom un 25%, mientras que Intel ha subido un 17% debido a cambios en su dirección ejecutiva.

Si se aplican los aranceles, los fabricantes tendrán que decidir si absorben el costo o lo trasladan a los consumidores. En el caso de Apple, cada iPhone incorpora múltiples chips, lo que podría encarecer significativamente el precio final del dispositivo.

Determinar el “país de origen” de un chip será una tarea complicada. Cada componente puede cruzar decenas de fronteras antes de su ensamblaje final. Además, si los aranceles se aplican solo a ciertos países, las empresas podrían buscar alternativas en otras regiones para evitar los gravámenes.

Por ahora, la falta de claridad en la propuesta de Trump deja al sector tecnológico en una situación de incertidumbre. Lo que es seguro es que cualquier cambio en la política arancelaria tendrá repercusiones en la economía global y en el bolsillo de los consumidores.