Lejos del discurso oficial de la reactivación de la actividad económica, la planta siderúrgica Ternium, que el grupo Techint posee en San Nicolás, aumentó la cantidad de suspensiones y las perspectivas para los próximos meses son aún más preocupantes.
“La situación se agrava mes a mes. Pasamos en verano gracias a que la empresa no contrato al personal temporario que cubre vacaciones. Eso por un lado y los retiros voluntarios por otro, que se produjeron sobre todo en el área de Mantenimiento y no fueron remplazados. Pero muchos volvieron de vacaciones y con este nivel de producción tan bajo no tienen tareas”, reflexiona Edgardo Holstein, secretario adjunto de la UOM nicoleña que conduce el histórico Naldo Brunelli.
La planta, con capacidad para producir unas 150 mil toneladas mensuales, lleva meses trabajando a media maquina. La explicación, hasta hace poco, residía en las dificultades que atraviesan los tres sectores que más demandan sus productos: la obra pública, la industria automotriz y el campo. Ahora se suma la caída del consumo masivo, sobre todo en alimentos, que deja de demandar envases laminados y de hojalata.
La obra pública fue la primera víctima de la motosierra aplicada por Javier Milei. El Gobierno ni siquiera pagó los certificados de obra que dejó la gestión anterior. Un año más tarde, la industria automotriz sufre tanto la apertura de importaciones como el retraso cambiario y el sector agropecuario reclama tanto por el dólar como por las retenciones, cuya baja no llegó a compensar las dificultades que les genera el tipo de cambio combinado con caída de precios internacionales.
Ninguno de estos sectores mejoró su situación en los meses que van de 2025. Ahora se suma la problemática en el sector de laminados. Se trata del último proceso que se lleva adelante sobre el acero y tiene usos múltiples. Pero el que más se resintió es el que se emplea en la producción de envases para productos de consumo masivo, como las conservas de alimentos en particular.
Actualmente, hay 56 suspendidos y la empresa anunció que probablemente se suspenda una cantidad similar a comienzos del mes próximo. Como ahora la caída de demanda más fuerte se observa en el sector de laminados, se decidió que las suspensiones sean rotativas y los trabajadores de esa área realicen también otro tipo de tareas.
La realidad de Ternium es coherente con la caída del consumo que registran tanto las consultoras privadas como el INDEC, que ya lleva quince meses consecutivos desde la asunción del actual gobierno nacional. Según esas fuentes, la retracción en supermercados durante 2024 fue de 11 puntos y continúa durante el primer trimestre de 2025.
Durante las conversaciones que mantuvieron el verano pasado, refiere el sindicalista, la empresa tenía previsto traer de Techint Brasil tres barcos de planchones, a razón de uno por mes desde marzo, con los que llevaría la producción más cerca de sus niveles históricos. “Pero el barco de marzo vino recién y ya nos informaron que el de abril directamente no va a venir”.
En la misma línea, el informe correspondiente a febrero de 2025 de la Asociación de Industrias Metalúgicas de la República Argentina (ADIMRA), registra una doble caída del empleo: de 1,8 frente a febrero de 2024 y de 0,3 frente a enero pasado.
Sin oferta salarial
Holstein es quien se sienta con la patronal, representada en la figura de Martín Berardi, un ingeniero industrial graduado en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), con tres décadas a las órdenes de Paolo Rocca.
Berardi, que preside Ternium desde 2018, y Holstein discuten tanto la política de suspensiones como la paritaria de 2024, que a esta altura amaga con prolongarse tanto como la de 2023. La del anteaño se cerró a mediados del año pasado, tras fuertes conflictos.
“Berardi dice en los medios locales que estamos cerca del acuerdo, pero no sé con quién. Nosotros no recibimos ninguna oferta de parte de la empresa. En cada audiencia siguen ofreciendo exactamente lo mismo. Y dan, de manera unilateral e inconsulta, un uno por ciento al mes. Es la paritaria crawling peg“, bromea.
El panorama en Ternium, lejos de ser excepcional, es una muestra de lo que ocurre en el sector de manera generalizada. Desde enero, en la localidad cercana de Villa Constitución, provincia de Santa Fe, Acindar está en conflicto con sus trabajadores por motivos muy similares.
Entonces, la planta anunció la necesidad de ajustar sus costos de producción, lo que puso al sindicato, que allí conduce Pablo González, en alerta. Los trabajadores paralizaron la producción, haciendo uso de su derecho a huelga y la empresa respondió con suspensiones. La tensión siguió escalando y la empresa amenazó con despidos. Acindar pertence a la multinacional Alcelor Mittal, un gigante a nivel global.